Sin un adiós
Ella se encontraba allí, tendida junto a mis brazos, mientras enroscaba uno de sus mechones en mis dedos y miraba fijamente sus ojos, esos que tanto hacían latir mi corazón, sin pausa y sin prisa…esos que me abrían el mundo ante su amor. Me sonreía intensamente como los rayos de sol que entraban por aquella ventana, mientras me abrasaba y me derritía…. sabía que se iría lejos pero no debía de pensar en ello, no quería pensar que ella un día ya no estaría.
Mientras notaba el tacto de su piel, erizando cada uno de mis sentidos, podía sentir el dolor que estaba por llegar, el dolor de perder mi amor, el dolor de perder su aroma, el dolor de perder mi vida. Mis lágrimas brotaron rozando su pelo infinito, desvaneciendo su sonrisa y haciendo brillar sus ojos como luceros del alba, me miraba apenada, sintiendo lo que yo sentía, notando el final de todos nuestros momentos, sintiendo el dolor de los recuerdos…pero aún estabamos allí, ella y yo, quizás por última vez, abrazándonos, amándonos.
Habría preferido haber llorado a escondidas, dejando pasar los latidos de su corazón sobre mis manos…habría preferido parar el tiempo y quedarme allí, con su última sonrisa de recuerdo, pero la angustia se apoderaba de mí, mi vida se iba.
Pude notar sus últimos suspiros sobre mi pecho, como cerraba los ojos y me prometía su amor eterno. Mientras me hundía en el abismo, sabía que no estaba preparado ¿Quién esta preparado para perder a la persona que ama?…y sin querer los últimos segundos pasaron y sobre mi regazo quedó profundamente dormida.

Bonitas palabras